Ventajas del uso de competencias en el sistema educativo

Relevancia del currículo educativo para las necesidades de la industria

Un programa educativo basado en un sistema de competencias, es por definición un programa que busca desarrollar habilidades y conocimientos para un contexto y propósito específico.

El sistema de competencias comprende las tareas necesarias para realizar un trabajo dado, cumpliendo con ciertos estándares y bajo ciertas condiciones. El programa educativo, busca entonces desarrollar las habilidades y los conocimientos necesarios para cumplir con esas tareas en forma competente.

Este tipo de sistemas ofrece una gran flexibilidad curricular a través de los parámetros que definen el contexto y las condiciones para las tareas especificas. En la definición de estos parámetros es importante consultar con todos los entes y organizaciones, que puedan tener interés en los resultados del programa.

En una economía sumamente competitiva y globalizada, la flexibilidad de un sistema de competencias nos permite crear programas de educación terciaria adaptables a las necesidades de la industria.

Los objetivos de un programa educativo basado en el sistema de competencias son organizados en cinco niveles diferentes.

En primer lugar, es importante diseñar los objetivos de cómo queremos que el programa sea percibido por los participantes (estudiantes), que tipo de reacción buscamos generar. Este punto, muchas veces olvidado por la educación universitaria es fundamental, ya que ha sido probado en innumerables investigaciones que para que exista una efectiva transferencia del conocimiento, es necesario que el estudiante este motivado a aprender. Es fundamental a este nivel medir la percepción del estudiante en cuanto a la relevancia del curso con su actual o futuro trabajo.

En segundo lugar están los objetivos de aprendizaje. Cuáles son las habilidades y conocimientos específicos que los participantes deben aprender? Estos objetivos constituyen luego los parámetros para una evaluación basada en competencias. Dichas evaluaciones, no hacen comparaciones entre estudiantes, sino que comparan las habilidades y conocimientos obtenidos por cada estudiante con un estándar definido por estos objetivos. Los estudiantes que logran el nivel estándar requerido son calificados como competentes. Cuando un estudiante no logra el estándar requerido es calificado como “no competente todavía”, estos estudiantes recibirán mas apoyo y entrenamiento antes de ser evaluados nuevamente.

En tercer lugar, están los objetivos de empleo/aplicación. Este es el primer nivel que conecta en forma directa lo que pasa durante el curso, con la aplicación de las habilidades y conocimientos por parte de los participantes en el lugar de trabajo, después del curso.

Teniendo claro cómo queremos que el participante aplique las habilidades y el conocimiento en el lugar de trabajo, estamos conectando el aprendizaje con la industria a través de su aplicación. Esto ofrece la posibilidad de considerar las variables que afectan el empleo del aprendizaje en la industria: condiciones especificas del lugar de trabajo, apoyo recibido, consideraciones operacionales, etc.

En cuarto lugar, tenemos la posibilidad de establecer, en conjunto con la industria, objetivos específicos de impacto a nivel del lugar de trabajo. Este nivel es critico cuando se quiere medir la efectividad de un programa educativo para resolver problemas de negocio. Casos típicos de objetivos de impacto podrían ser: disminuir accidentes en el lugar de trabajo en un porcentaje x, disminuir la cantidad de partes defectuosas fabricadas, aumentar ventas, mejorar el relacionamiento con clientes, promover trabajo en equipo, etc.

Cuando es posible establecer el valor en dinero, del impacto, se puede evaluar el programa educativo a un quinto nivel: el retorno en la inversión (ROI). Comparando el costo del programa educativo con los beneficios monetarios se puede concluir cuanto fue el retorno en esa inversión. Cuando no es posible establecer el valor en dinero del impacto, en el nivel cinco se reportan los cambios como intangibles, igualmente valiosos en muchas situaciones.

La dinámica de estos cinco niveles nos permite crear programas educativos que son continuamente adaptados a las cambiantes necesidades de la industria y del país.

Uso del sistema educativo para regular industrias de alto riesgo

Existe un numero de industrias que son denominadas de alto riesgo, para las cuales establecer competencias mínimas, puede ayudar a mejorar estándares en las condiciones laborales y en muchos casos prevenir accidentes.

La industria de la construcción es un claro ejemplo donde una gran cantidad de individuos con diferentes niveles de educación convergen en un mismo lugar de trabajo. Estableciendo competencias mínimas de seguridad industrial (identificación y control de riesgos, uso de equipos de protección, aplicación de medidas de emergencia, etc) han probado ser una medida efectiva para disminuir accidentes y fatalidades.

Cursos cortos basados en competencias (1 – 2 días), constituyen una forma efectiva de garantizar que las personas que participan en el lugar de trabajo tienen las habilidades y el conocimiento necesario sobre seguridad industrial, pero al mismo tiempo evaluando los objetivos a niveles 3 (aplicación/empleo) y 4 (impacto) es posible analizar las condiciones mismas de la industria que impactan en la variable que se quiere mejorar.

Es importante entender que a diferencia de la educación tradicional basada en el conocimiento, la educación por competencias esta basada en la aplicación de esos conocimientos en un contexto y bajo condiciones especificas. En otras palabras una persona obtiene la calificación de “competente” para una tarea especifica, significa que puede hacer dicha tarea al estándar requerido por la industria. El trabajo del educador a la hora de evaluar el estudiante, es de generar evidencia de que el estudiante ha completado la tarea en forma competente.

Este tipo de cursos suelen tener como finalidad la obtención de una licencia o permiso para realizar una tarea o ingresar a un lugar de trabajo, y usualmente tienen una validez determinada (1 – 5 años), el individuo tiene que hacer el curso nuevamente para refrescar/actualizar los conocimientos y habilidades, y renovar el permiso/licencia. De esta manera los estándares pueden ser fácilmente actualizados según la evolución de la industria o expectativas de la sociedad en relación con los estándares de trabajo en esa industria.

Inclusión social

Uno de los principios de la educación por competencias es la valoración del conocimiento y las habilidades sin discriminar como ese conocimiento y habilidades fueron obtenidos.

Un sistema educativo por competencias debe reconocer los conocimientos y habilidades que el individuo posee al momento de empezar el programa educativo, a través de un procedimiento formal de evaluación. Esta característica es una puerta de entrada al sistema educativo en general, para muchas personas cuyo aprendizaje ha ocurrido como consecuencia de una experiencia laboral significativa.

En la sociedad actual, personas que aprenden una profesión en su lugar de trabajo encuentran rápidamente un techo en sus carreras debido a no tener calificaciones terciarias. El reconocimiento formal de estas habilidades y conocimientos son una oportunidad, no solo para obtener una calificación formal acorde a esos conocimientos y habilidades, sino también para continuar en forma coherente y eficaz, estudios terciarios que mejoren las posibilidades laborales del individuo.

Desde el punto de vista de inclusión y justicia social, la educación por competencias es una herramienta muy importante que los gobiernos pueden utilizar para acercar la educación terciaria a aquellos individuos que por razones económicas o condiciones sociales, han tenido que entrar en la fuerza laboral a edades tempranas, y no han tenido oportunidades de realizar estudios universitarios.

Las calificaciones de un sistema de competencias (vocacionales) deben estar conectadas con carreras universitarios. Por ejemplo, una persona con un diploma vocacional en construcción, típicamente obtiene un crédito académico o reconocimiento equivalente a los primeros 2 años de un grado de ingeniería civil, o arquitectura.

El crear un sistema coherente de calificaciones que conecte los niveles vocacionales y universitarios es una manera de mejorar la eficiencia del sistema educativo en general, minimizando cualquier duplicación de estudios, y promoviendo una cultura hacia el estudio continuo y desarrollo integral de talentos, tan importante en las economías actuales donde los conocimientos técnicos caducan en plazos cada vez mas cortos.

Matriz de competencias por industria

La aplicación de un sistema de competencias es una herramienta eficaz para realizar un relevamiento de las competencias disponibles en la industria en un país; un relevamiento de las competencias necesarias para lograr los objetivos estratégicos de ese país; y así determinar un plan de acción para desarrollar las competencias especificas necesarias requeridas para cumplir con los objetivos estratégicos del país atacando la brecha de competencias calculada.

La información descripta arriba (competencias necesarias, competencias disponibles, brecha de competencias) constituye la matriz de competencias de una industria determinada. Esta matriz puede ser una herramienta critica para tomar decisiones estratégicas de inversión en determinados programas educativos.

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